El Athletic despacha al Elche tras una magnífica primera parte, aunque acaba con cierto sudor por un gol de Josan en el descuento.
Villalibre se estrena al fin esta temporada.
El Athletic está muy vivo en la pelea por Europa. Cree en que el Viejo Continente aún le ama, pese a esta dolorosa ausencia que se prolonga ya durante cuatro años. Ahora sí que va lanzado, con el aliento de San Mamés. El tropiezo del Villarreal le motivó aún más en el pulso ante un Elche que cayó por incomparecencia. Está a un punto del Submarino y a cuatro de la Real, que juega mañana. El equipo de Emery tiene el foco en la Champions eatass semanas y la próxima jornada contra los leones tiene envoltorio de crucial para las plazas continentales.
Una primera parte muy notable, de lo mejor del repertorio de este curso, permitió al conjunto de Marcelino volar hacia un triunfo necesario. Fueron muy continuos en el juego y organizados. Sancet y Berenguerb hicieron magia y pudo lanzarse confeti por el primer triunfo de Villalibre este año. La grada se alegró por este muchacho que debe ser una apuesta firme de una vez por todas, ahora que a algunos se les va la cabeza pensando en si hay que plantearse pagar 60 millones por Karrikaburu. En la segunda mitad, los vizcaínos generaron menos, pero llevaron la situación controlada, aunque Josan provocó cierto hipo en el 92 con el 2-1.
El entendimiento de Sancet y Williams fue gloria bendita durante más de la mitad de los minutos. A ellos se unió un Berenguer muy vertical. Hablan los dos primeros el mismo idioma, el de los que comparten la pelota para torturar a los contrarios. Iñaki hace el trabajo de una hormiguita. Baja a incordiar y robar, abre espacios y atrae tanta atención que permite a jugadores cono Oihan girarse, progresar y centrar. Desde el minuto 15 empezó el 9 con el pico y pala. Pero tiene un dolor de muelas que len hace ver las estrellas cada vez que se planta ante la portería. En ese aviso inicial, no supo cruzar bien ante Badia. Después, en otra asistencia que salió de la chistera de fantasía de Sancet, dio en la base del palo. Y tuvo una tercera, pero en un remate en plancha, no giró bien la cabeza. La fábrica de centros dañinos de Sancet no se detuvo ahí, ya que tuvo otra joya que no alcanzó Berenguer. Este ha recuperado la versión festiva del año pasado.
La primera parte fue canelita para los rojiblancos, que dejaron al Elche reducido a cenizas con circulación, velocidad, criterio y finalización, aunque la falta de definición no les elevó más que con un 1-0, que llegó con suspense. Fue en el minuto 38, tras un pase por el corredor del 3 a Yuri. Este apuró cerca de la línea de fondo y metió un centro preciso. Lo remató con una chilena espectacular Berenguer. Justo premio a un equipo con muchos más méritos contraídos.
El Elche era un alma en pena. No daba noticias en ataque y careció de ocasiones. La razón no solo estaba en que Boyé tuvo que desertar en el minuto 17 por molestias musculares. También le hizo un daño enorme la ausencia de Mojica. Curioso lo de este último: el Elche presentó alegaciones tras ser sancionado y le dieron la razón. Después se fue con Colombia y sufrió molestias físicas. Los compromisos de las selecciones anularon lo que se recordaba del equipo de Francisco en los últimos tiempos.
El Elche trató de tener más el balón, pero en los últimos 25 metros era un verdadero desastre. Corrigió algo sus imprecisiones, aunque no se asomó como un equipo que mereciera ningún `premio. Los centrales Diego González y Bigas pasaron por el dentista sin anestesia de ningún tipo: primero les torturó Williams y después Villalibre. Este amplió las distancias con un tanto de nueve puro y tras una fantástica jugada. Vivian metió un pase interior a Raúl García y este lo vio claro en una prolongación sobre Villalibre, que vio caer a Diego González y fusiló a la red. Como el Athletic tiene por tradición sufrir ante los de abajo, en el 92 recortó distancias Josan y suscitó alguna duda. Lo de siempre: los rivales les penalizan haciendo muy poquito. Pero eso no emborrona una nota altísima de los leones en el fresco mediodía bilbaíno.