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Nov 12, 2020

Los forenses destacan que el agresor tuvo que emplear bastante fuerza para una herida que le provocó entre las cejas con una piedra y un ladrillo.

El okupa que falleció la noche del 22 de enero de 2018 en Morro Jable (Pájara) tras una pelea en un bar con el dueño de la casa en la que vivía, Jesús M.L., presentaba una herida mortal en el corazón que le impedía correr, por lo que tuvo ser de las últimas puñaladas que recibió en la calle.

Los dos médicos forenses que practicaron la autopsia de E.J.O.H., de 26 años, han explicado este miércoles al Jurado de la Audiencia de Las Palmas que juzga a Jesús M.L. por un delito de asesinato que con esa herida no pudo correr los 30 metros de distancia que hay entre el bar «Eliseo», donde tuvo lugar la pelea, y la zona de la calle donde cayó al suelo y murió, según los testigos.

Los especialistas han indicado que la herida incisa del corazón se la tuvo que hacer junto al coche donde se hallaba el cuerpo del joven con el bastón que tenía en la punta la mitad de la hoja de una tijera, un arma de fabricación casera similar a los estoques de la Edad Media, ha señalado uno de los guardias civiles que investigó el caso.

El cadáver de la víctima presentaba también heridas de arma blanca en el abdomen, en la zona del hígado y en el tórax, que llegaron al pulmón, así como en el brazo derecho, posiblemente porque intentó protegerse, han detallado los forenses.

Estas heridas, según su exposición, se las pudo hacer en el bar, si bien en ellas se tuvo que aplicar bastante fuerza, por lo que no creen que «no se diera cuenta el agresor» cuando se las hizo.

Así mismo, los forenses consideran que el agresor empleó bastante fuerza en el corte que presentaba la víctima entre las cejas, y que alcanzó el hueso, y en el resto de heridas de la cabeza que se debieron producir cuando estaba en el suelo y que pudieron efectuarse con la piedra y el ladrillo ensangrentados que había junto a su cadáver.

El guardia civil ha señalado al tribunal, entre otras cuestiones, que en la inspección que se llevó a cabo en el coche del acusado no se apreciaron signos de pelea, lo que contradice su versión de que fue el ocupa quien le agredió primero ese día cuando acababa de aparcar su coche.

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