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May 6, 2021

Los datos muestran que Cuba es uno de los países con mejores resultados en el enfrentamiento a dicha enfermedad; una verdadera proeza, que resulta más admirable cuando vemos que se trata de un país bloqueado económicamente y con limitados recursos, en un mundo, donde prima el egoísmo.

Para comprender la gravedad de esta pandemia, bastaría un solo dato: el país que más guerras ha iniciado en los últimos 80 años, Estados Unidos, ha sufrido más muertes por la COVID-19, que en todas esas guerras juntas. Durante este larguísimo año, decenas de miles de empresas han quebrado, y millones de personas han perdido sus empleos y agotado sus ahorros.

En medio de este calvario, los datos muestran que Cuba es uno de los países con mejores resultados en el enfrentamiento a dicha enfermedad; una verdadera proeza, que resulta más admirable cuando vemos que se trata de un país bloqueado económicamente y con limitados recursos, en un mundo, donde prima el egoísmo. Recordemos cómo al principio de la pandemia los países más poderosos acapararon los equipos de respiración asistida disponibles en el mercado; mientras, ahora, hacen lo mismo con las vacunas.

Sin duda, en tal arduo contexto nuestro país ha mostrado una envidiable capacidad de resiliencia. Por ejemplo, en abril de 2020, a Cuba le fue denegada la adquisición de respiradores artificiales necesarios para el cuidado intensivo de pacientes graves de la COVID-19, cuando las empresas suizas imt Medical ag y Acutronic, anunciaron haber sido adquiridas por la estadounidense Vyaire Medical Inc. Un año más tarde, sin embargo, nuestro país ha logrado fabricar tales equipos; y no un único modelo, sino cuatro diferentes, el último de ellos de altas prestaciones.

En una carrera contra el tiempo, los países más desarrollados han puesto en función toda su energía y capacidades de inversión para lograr vacunas contra la COVID-19, pero muy pocos han tenido éxito. Cuba, sin embargo, está a un paso de obtener no una, sino tres vacunas, mientras otras dos avanzan con seguridad en diferentes fases de los ensayos.

Son resultados a cuenta de un enorme esfuerzo, en un año en que ha sido necesario cerrar fronteras y paralizar sectores vitales de la economía como la industria turística. Aun así, se construyen nuevos laboratorios de biología molecular en provincias que no contaban con tal servicio; fueron creados cinco diagnosticadores propios, que sirven para evaluar la inmunogenicidad de las vacunas; se avanza en la fabricación de reactivos nacionales para pruebas pcr, mientras miles de médicos del contingente Henry Reeve brindan su apoyo solidario a países necesitados por todo el mundo para enfrentar la pandemia.

Una heroicidad de nuestros médicos y científicos, que algunos importantes medios de prensa mundiales no han podido ocultar.

Sin embargo, en paralelo, otros medios pagados por ee. uu., y diseñados para difamar de nuestra realidad, no reprimen su desasosiego e intentan provocar zozobra en la población.

Así, se aventuran pronósticos maliciosos de cientos de miles de posibles muertos, se amplifica la ocurrencia de falsas enfermedades fuera de control, o se esparcen rumores de personas que se disfrazan de médicos con el objetivo de inocular enfermedades.

En la mal llamada Televisión Martí, son comunes titulares como: «Ensayos clínicos masivos de vacunas cubanas generan desconfianza y confusión». Algo que alevosamente también anuncian otros como adn Cuba: «Comienzan pruebas masivas de vacunas cubanas y alertan sobre grandes riesgos».

Los subterfugios para desconocer los éxitos de la ciencia cubana también pueden ser sutiles. Por ejemplo, CiberCuba, otro de los libelos diseñados para la propaganda anticubana, acostumbra a tomar artículos de medios nacionales para contaminarlos con referencias malintencionadas.

Así, tergiversa y opina en ellos que nuestras vacunas son solo una apuesta capitalista en función del mercado turístico; introduce frases como «supuesta potencia médica», o simplemente que Cuba es el único país del hemisferio que no ha comenzado una campaña de vacunación: esto como una manera de mostrar negligencia gubernamental y ocultar que seremos uno de los pocos países que vacunará a toda su población en 2021.

Esta semana usó un método, no menos taimado, para generar dudas sobre la ciencia cubana. Publica un artículo sobre inventos mundiales que Cuba fue de los primeros países en explotar: el teléfono, la televisión, el ferrocarril o la electricidad, entre otros; con el claro objetivo de mostrar que fue antes de la Revolución, y no ahora, cuando progresaba la ciencia en la Isla.

Ciertamente, Cuba fue de los primeros países en tener teléfono, televisión, ferrocarril y electricidad, pero cuando yo nací en 1959, en Taguasco había solo dos casas con televisor, y ninguna con teléfono. El ferrocarril pasaba por el pueblo, pero casi nadie tenía dinero para viajar. Era esa la realidad en la Cuba prerrevolucionaria, donde solo los más ricos tenían acceso a los adelantos de la ciencia y la técnica.

En cuanto a la electricidad, muy poco se podía hacer con los 397 megawatts (mw) de capacidad instalada que había en 1959, lo cual tan solo garantizaba servicio a un 56 % de la población. Un indicador para medir el nivel de desarrollo de un país es el consumo per cápita de electricidad, y resulta que la capacidad de generación instalada hoy en Cuba es ocho veces mayor. A propósito, por estos días se informa que nuestro país acomete inversiones que, en este año, permitirán incrementar la capacidad de generación en 460 mw. O sea, tan solo con estas nuevas capacidades, ya se superan todas las existentes en 1959.

El teléfono, la televisión, el ferrocarril y la electricidad fueron inventos de otros países, que Cuba aprovechó, y no hay nada reprochable en ello; pero en el último cuarto de siglo, diez científicos cubanos han recibido medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual por la creación de valiosos productos únicos en el mundo, y CiberCuba jamás lo informa.

Entre esos hitos de la ciencia cubana están la primera vacuna eficaz contra el meningococo b y c; el fármaco Heberprot-p, creado para el tratamiento de úlceras del pie diabético; el equipo para el diagnóstico rápido microbiológico contra el Síndrome de Dificultad Respiratoria en los recién nacidos; y el anticuerpo monoclonal anti-cd6 creado para el tratamiento y diagnóstico de la psoriasis, entre otros.

Por otra parte, dos de nuestros candidatos vacunales destacan por su innovación, en relación con otros creados en el mundo. Soberana 02 se distingue del resto como la única «vacuna conjugada», en tanto combina rbd con toxoide tetánico, lo cual potencia la respuesta inmune; mientras Soberana Plus es la primera vacuna del mundo para pacientes convalecientes de la COVID-19, que llega a los ensayos clínicos

Son verdades como un sol, que ninguna propaganda malintencionada puede anular. Nuestro pueblo confía en sus científicos; prueba de ello son los millones de cubanos que tomarán parte en los estudios de intervención de ensayos clínicos de candidatos vacunales. ¿A qué responden entonces estas falsedades? La respuesta es obvia: responden al inútil deseo de vernos hundidos en la muerte y la calamidad. Es la simiente de los bárbaros que siembran el odio, diría Martí.

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