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Ene 1, 2022

El Espanyol logra su primera victoria a domicilio gracias a los goles de Raúl de Tomás y Puado, con los que remontó en minuto 84′ y 88′ el tanto inicial de Omar Alderete.

Sirva este párrafo como introducción a una crónica de doce párrafos, tantos como uvas se tomarán muchos de ustedes esta noche para despedir el año. La primera evidentemente por el Espanyol, que entrará en 2022 con 26 puntos y tras lograr su primera victoria de la temporada a domicilio. Ello tras una lección de entrenador de Vicente Moreno a la hora de hacer los cambios y gracias a los goles de Raúl de Tomás y Puado, con los que el Espanyol remontó el gol inicial de Omar Alderete.

La segunda uva va por el Valencia, con el fin de que entre aún en boca vacía y vaya directa al esófago sin atragantar. Oportunidad perdida de los blanquinegros para pasar la Nochevieja en zona Champions. Lo tenía todo de cara y quizás no mereció tanto castigo, pero el equipo literalmente se cayó. Quizás anímicamente fue buena idea dar vacaciones a los jugadores hasta el 29, dos días antes de un partido, pero qué duda cabe que físicamente lo acusó.

La tercera uva bien se la merece Jofre Carreras, que a sus 20 años no pudo tener mejor debut en Primera. En el primer balón que tocó, penalti al canto que provocó. Hugo Duro se lo llevó por delante y Sánchez Martínez no dudó. La jugada fue penalti y expulsión, porque era la segunda cartulina que veía el valencianista. Ahí se alteró un partido que desde minutos antes, a raíz del bajón físico de los blanquinegros y de los cambios de Vicente Moreno, se veía que ya no transcurría por donde el Valencia hubiese querido.

Digamos, por hacer un orden cronológico del asunto, que la cuarta uva aventuraba una tarde plácida para los blanquinegros. El gol de Omar Alderete, que llegó en el minuto 50, en el primer disparo entre palos del encuentro, fue tan impecable como impactante. Su remate de cabeza a centro de Hélder Costa, que también merece la mención en el relato del gol, hacía que el Valencia tocara los puestos Champions con los dedos.

Hasta ese instante, e aquí la quinta uva, cada equipo había tenido una ocasión manifiesta de gol. Un remate al palo de Hugo Duro al poco de empezar el partido y un disparo alto de Raúl de Tomás apenas arrancó la segunda mitad. El Espanyol, que se lo hagan de mirar los blanquinegros, que tras este partido van por los 28 goles encajados en Liga (parafraseando al propio Bordalás, una barbaridad), se plantó en el área de Cillessen tras sacar de centro en cuatro pases y diez segundos. Pero Raúl de Tomás no definió como sabe y su remate se marchó alto.

La sexta uva la tomamos en honor al VAR, o directamente por Sánchez Martínez, que interpretó con buen criterio las tres acciones polémicas del encuentro. La primera fue un balón que golpeó en el brazo de Thierry Correia en la última acción de la primera mitad. El portugués tenía los brazos recogidos y en posición natural, así que no había lugar al penalti, por más que lo pidiera Vicente Moreno tras ver la acción repetida en el banquillo. Aún así, aunque no fuera penalti, a Thierry no se le fue la cara de susto hasta que el colegiado dijo “sigan, sigan”. La segunda, apenas comenzó la segunda parte, en un choque sin más de Loren con Maxi que el uruguayo interpretó como si le hubiera caído un piano desde un quinto piso. Aquí si alguien mereció sanción por exagerado fue Maxi. La tercera ni se debe calificar de polémica, porque fue el penalti claro de Hugo Duro a Jofre Carreras.

A esa acción, que vino a ser la séptima uva que nos llevamos al cuerpo, se llegó gracias a Vicente Moreno. En concreto a sus cambios. Cuesta aventurar cuál de sus cinco sustituciones tuvieron más relevancia. En verdad todas la tuvieron. Con Dimata metió músculo; con Óscar Gil, equilibrio; Morlames dio el pase a Jofre Carreras en la acción del penalti y Puado acabó dando la campanada en Mestalla. Lo dicho, lección de Vicente Moreno a pocos kilómetros de su casa.

Todo en ello en una tarde, aquí la octava uva, en la que Ómicron influyó en las alineaciones menos de lo que parecía que lo haría y de lo que lo hará en otros partidos. El único titular con dorsal no profesional fue Jesús Vázquez con el 32, que ocupó el carril izquierdo de la defensa, huérfano de Gayà y también de Lato. El chaval cumplió en los 65 minutos que jugó. Mientras que el Espanyol presentó, además del cambio de sistema, las novedades de Keidi Bare, Embarba, Nico Melamed y Loren.

La novena uva quedó vinculada a las alineaciones y también a los cambios, porque nos permiten hablar de dos nombres propios del partido: Thierry Correia y Óscar Gil. Los dos volvieron a jugar tras tres y dos meses después respectivamente. El portugués lo hizo de titular y acabó acusando su inactividad, lo que permitió que Rubén Iranzo debutara en Mestalla en una posición que no es la suya (lateral izquierdo) y que vio amarilla sin llegar a tocar el balón con los pies. El otro lateral que reaparecía era Óscar Gil, que fue uno de los revulsivos con los que acertó Vicente Moreno desde el banquillo para evitar la derrota.

La décima uva, evidentemente, se tiñó de blanquiazul por Raúl de Tomás, que transformó con pena pero también con gloria el penalti cometido sobre Jofre Carreras. El delantero le pegó tan mal que hasta Cillessen se sorprendió de su remate y no acertó a pararla, escapándosele el balón por centímetros. Pero ese gol y la expulsión de Hugo Duro envalentonó al Espanyol, que en lugar de conformarse con el empate buscó en Mestalla lo que aún no había logrado en Liga, la victoria, y la logró.

La penúltima uva del partido acabó siendo la más sabrosa para el Espanyol y con la que se atragantó el Valencia, la del gol de Puado. Su remate, cuatro minutos después del penalti de Raúl de Tomás y a solo dos de que se cumpliera el minuto 90, dejó al público de Mestalla soplando el típico matasuegras que suena mal y cae en picado.

Así, por más que Rubén Iranzo trató de que la última uva fuera la del empate, su remate de cabeza se tropezó con el travesaño y el Valencia se quedó sin Nochevieja en Champions y con el Espanyol a solo dos puntos en la clasificación, un equipo el catalán que entra a 2022 con paso firme, confirmando su proyecto en la vuelta a la élite, y que de paso conquistó Mestalla, donde no ganaba desde 2007.

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