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Nov 27, 2022

Su doblete marca la victoria local. Andone redondeó una noche mágica haciendo el 3-0.

El gol de Dauda, anecdótico para un acomplejado Tenerife.

Tarde, pero llegó. La fiesta de la que habló Viera en junio se celebró en Gran Canaria esta noche, y el protagonista fue Pejiño. Sus dos goles, precioso el segundo, martirizaron a un pobre Tenerife, que se tuvo que ir del derbi con la cabeza muy baja. No hizo nada por evitarlo. El gol de Dauda, en el descuento, convirtió el marcador en engañoso. Antes había anotado Andone el 3-0, que vino a redondear una noche perfecta para la afición de Las Palmas, que rozó en el lleno en el Estadio de Gran Canaria después de recibir a su equipo con todos los honores.

La guagua que transportaba a los jugadores de Las Palmas, acercándose esta noche al Estadio de Gran Canaria rodeada de la afición amarilla.

Apenas se tienen a esta hora noticias del Tenerife, que dio una pobre imagen en la isla vecina unos meses después de aquella gloriosa semifinal del playoff. El equipo de Ramis, lleno de complejos esta noche, nada hizo o ejecutó por superar a una U.D. Las Palmas muy superior, corto incluso el 3-1 final. La hueste de García Pimienta propuso, dispuso y pudo golear. A falta de lo que haga el Burgos este domingo, está en puestos de ascenso directo. Mientras, el Tenerife mira inevitablemente hacia un descenso que acecha como una mala melodía, tan difícil siempre escapar de su infinito peligro.

Ni que ambos equipos empezaran el partido con la obligación de respetar el guion previsto, Las Palmas empezó amasando el balón ante un Tenerife que, consciente de sus virtudes y más aún de sus limitaciones con respecto al equipo anfitrión, le cedió descaradamente el protagonismo de la posesión. Los locales, con mucho ímpetu, ya contaban con dos ocasiones de gol, por medio de Marc Cardona y Moleiro, en apenas 10 minutos ante un rival que tampoco es que pareciera descomponerse. Al menos, de momento,

Seguía percutiendo el ejército el amarillo ante la imperturbable empalizada rival, cuyos 10 centinelas se movían con un perfecto compás. En ataque, nada de nada. Así, solo tres genios como Moleiro, Pejiño y Viera parecían capaces de desatascar el partido, aunque Soriano siempre estaba al quite. Parecía que el Tenerife se podía ir estirando poco a poco, puro espejismo ya que era como si le tocara renunciar al ataque para afrontar el partido con la necesidad de que Las Palmas marcara un gol menos, que siendo lo mismo nada tiene que ver con jugar a conseguir uno más.

Apenas se tenían noticias en ataque del Tenerife, inédito Álex Domínguez en el área contraria. En cualquier caso, la vigilancia extrema sobre Viera no le impedía a Las Palmas cargar casi todo su juego por la banda izquierda, allí donde comparecía con frecuencia el capitán junto a Sergi Cardona y Moleiro. Precisamente por ahí llegó la jugada del 1-0, cuando una internada de Cardona acabó con el balón en Loiodice, dos asistencias esta noche, cuyo taconazo lo remató con el alma Pejiño, un puñal jugando a pierna cambiada, para abrir el marcador. Pese a la pájara blanquiazul, esta renta se mantuvo inalterable cuando llegó el tiempo de descanso.

Resuelto.

Tras el receso, el partido quedó muy pronto resuelto por obra y gracia de Pejiño, que marcó una delicia de gol, arrancando a pierna cambiada y desde fuera del área. Ese 2-0 dinamitó cualquier opción de remontada de un triste Tenerife, que no tuvo ni el amago de poder remontar un marcador bien generoso con los blanquiazules incluso con el 3-0 de Andone. Poco antes de la segunda daga de Pejiño, un fuerte disparo de Sergi Cardona acabó con un paradón de Sipcic. No, no es portero. Sin embargo, ni el árbitro ni el VAR vieron nada punible en una jugada que vuelve a evidenciar la necesidad de revisar el criterio de las manos.

El gol de Dauda acabó convertido en una anécdota sin más. Tanto fue así, que llegó en el único disparo a puerta de un pobrísimo Tenerife, un equipo que, al menos esta noche, saltó sin la mínima tensión propia de un partido de tan alto voltaje. Su fracaso, claro, estaba escrito.

Con estos tres puntos, Las Palmas corta una racha de cuatro partidos sin ganar que sin embargo no le impidió seguir en puestos de sumo privilegio. Mientras, el equipo vecino no es ni la sombra de la ilusión que despertó en la isla del Teide un grupo que, hasta hace bien poco, se quedó a un partido de jugar en Primera División. Ambos fieles a su idea, el implacable juez que es el tiempo parecer poner las cosas en su sitio. Al menos de momento. 17 jornadas después, nada sucede por casualidad.

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