• Lun. Dic 5th, 2022

Actualidad Canarias

Últimas noticias sobre Canarias. Toda la información de Gran Canaria, Tenerife, El Hierro, La Gomera, La Palma, Fuerteventura y Lanzarote

» Crónica » Sevilla F.C. 0 Atlético De Madrid 2 » Llorente y Morata le ponen confeti a la historia de Koke » Por Tojimo «

Poractualidadcanarias

Oct 1, 2022

El Atlético gana a un fragilísimo Sevilla con goles del ‘14′ y el ‘19′, en el día que su capitán cumplía 554 partidos. Lesionado Rakik. Pitos en Nervión.

Trece años y 11 días después de la tarde en el Camp Nou, el “Sevilla, Sevilla, Sevilla” cimbrea sobre la cabeza del hombre con la C de capitán del Atleti al brazo. Manos a la cintura, hierático, toda una vida cosquilleándole en la punta de las botas. En cuanto pisen el césped y se convertirá en el futbolista que más veces en la historia ha vestido la rojiblanca. 554 partidos. Hacía 47 años que Adelardo, a quien le arrebataba el récord, lo había establecido en 553. “Sevilla, Sevilla, Sevilla”. Hacía once años, siete meses y cuatro días el hombre de la ‘C’ de capitán del Atleti al brazo había acallado ese mismo grito, en el mismo lugar, el Pizjuán, con su primer gol con la rojiblanca, cuando alcanzar los 553 de Adelardo no era ni una idea lejana. Cómo.

Comenzó el partido, ese 554 de Koke que en la tele, en DAZN, acompañaba la voz de Gabi (gran idea, compañeros) y parecieron olvidar tanto Sevilla como Atleti todas las angustias. O quizá es que éstas salieron dictando la intensidad de un Sevilla-Atleti que nació como todos los Sevilla-Atleti. Al menos en intención. Con ritmo, con fuerza. Para los dos entrenadores era más que un partido. Lopetegui, a un revés del despido. Simeone con dos cornadas aún sangrantes, Leverkusen en Champions y el Madrid en Liga. El Cholo recuperaba a Savic y Giménez, su defensa de cuatro en un 4-1-4-1, con Cunha a la izquierda, Witsel por primera vez en su sitio y sin João. La apuesta de Lopetegui eran Rekik y Nianzou ante las bajas de Fernando y Acuña, Dolberg el ‘9′ y claro el plan: presión en la salida rojiblanca. Pero si Isco y Óliver parecieron alborotar de inicio y mostrar autoridad, en realidad era un disfraz. Y cosido burdo. Desmoldado fácil al primer contratiempo. Óliver e Isco en realidad no conectaban, partido el Sevilla. Sin alma, al borde de un ataque de nervios, equipo sin izquierda, con futbolistas que no han terminado de llegar (Nianzou) aunque ahí estén, titular para nada. Equipo sin alma, equipo que se asoma al abismo con el mismo tono que su entrenador: crítico, crítico. El Atleti olfateó la sangre y se lanzó a degüello. Sobre un Kike Salas que era como un gruyère, lleno de agujeros, sobre un Rekik lesionado, que se fue en el 28′. Un minuto después, el Atleti ya ganaba 0-1.

Mientras Telles se instalaba, en frío del banquillo al juego, nueve años, cuatro meses y doce días después de su asistencia a Miranda para que el Atleti le volviera a ganar al Madrid en el día de la final de Copa del Rey en el Bernabéu, el hombre de la ‘C’ del Atleti al brazo robó en un saque de banda del Sevilla y buscó a Llorente. Derechazo cruzado del ‘14′ a la red. Hacía 47 partidos que no marcaba uno. 47, como los años que tenían los 553 partidos de Adelardo. La tarde era todo un círculo alrededor de eso.

Frágil Sevilla

Si el descanso llegó entre silbidos, la segunda parte comenzó con tres hombres atrás y Rakitic y Navas, convirtiéndose el segundo en un jeroglífico para los rojiblancos. Mejor el Sevilla, como al inicio del partido, se topó en cada cruce con Savic y la colocación siempre perfecta de Witsel. Mejor pero igual: desmoldado a la primera carrera rojiblanca en conta. Saque de Oblak de puerta, toque de Cunha y vaselina de Morata. El disfraz andaluz otra vez hecho añico, este Sevilla con la fragilidad de una pompa de jabón. El Atleti lanzando el confetti para celebrar a su capitán.

Cuando llegó el tiempo de Griezmann, los últimos 30′, ya estaba deshecho por completo el Sevilla, solo le quedaban lo que taparan los guantes de Bono. O todo lo que el Atleti enviara fuera, que era mucho. Ya el francés, ya Cunha, ya Correa. Y mientras João seguía mirando desde fuera, sin participar ni entrar en los cambios hasta el final, el 84′, cuando se iba Nahuel (muy bien, por cierto, sobrio y firme). Hacía ya un rato que se había marchado ese hombre, el de la ‘C’ al brazo. Jorge Resurrección Merodio. Sin gol esta vez en el Pizjuán pero con toda la historia prendida en ella. Trece años y once después después de aquel debut en el Camp Nou.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.