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Sep 25, 2021

Laguardia marcó para el Alavés y evitó que el Atlético marcara en otro mal partido.

Sólo cuando entró Correa, la suplencia no se entiende, apretó.

No le dio tiempo al Atlético a posarse sobre el partido cuando a Simeone se le llenó el traje negro de esquirlas. Había saltado Calleja esgrimiendo un espejo, tratando en su búsqueda de encontrar la tecla, el clic que le de a su equipo oxígeno, puntos, que le saque del sótano de LaLiga. El 5-4-1 con el que compareció en el partido le obligaba a renunciar a Joselu, pero no le dio tiempo a echarle de menos. No había llegado el reloj al minuto 4 cuando a Simeone ya le había estallado un espejo encima de todos sus planes. La titularidad de De Paul, el regreso de Kondogbia, la insistencia en Griezmann, el banquillo de Correa.

Porque se escuchó un clic en Mendizorroza, sí. Cuando la bota de Rioja golpeó el primer córner del partido, el balón volando al segundo palo. Allí esperaba un Kaiser salivando, Laguardia. Allí apenas saltó Felipe. Allí se hizo la estatua Savic, que ha comenzado la temporada como el primo lejano de Savic. Laguardia le robó marca y cartera. Gol. Otro para la cuenta de Oblak. Y la sensación de que el portero cada vez sale con más miedo del cobijo de sus redes.

Obligado a viajar en contramarcha (otro partido más), Simeone no lograba sacudirse el inicio del Alavés. Incapaz de encontrarle un hueco a la barrera de nueve hombres dispuesta por Calleja, con cinco defensas y cuatro medios plantados con raíces, ordenadísimos, sin resquicio, como guerreros de Xian. Gran partido de Rioja, de Loum, de Miguel de Fuente. El Atleti se empeñaba en jugar por dentro. Pedían sus futbolistas la pelota al pie, tan previsibles, tan perdidos como Alicia en el laberinto.

Y eso que durante cinco minutos pareció que encontró el camino, que durante cinco minutos se acabaron las imprecisiones, se robaba arriba, hasta Griezmann parecía encajar. Se volcó el campo hacia Pacheco como un tobogán. Pero no llevó más peligro que un zapatazo de Llorente con el exterior que se fue un palmo fuera del poste. Y ya. Que Calleja apretó su tela de araña y volvieron a enredarse en ella los rojiblancos como si al oído les silbara Robert Smith su LullabyThe Spiderman is having u for dinner tonight… Sólo Kondogbia y Hermoso escapaban, otra vez más, a la negrura de las primeras partes del Atleti, en el mediodía claro de Vitoria. Cero tiros a puerta, cero intentos de remate, cero balones filtrados. Suárez en modo ahorro. Griezmann encerrado en su cuadro de Hopper. Actuando poco, moviéndose apenas, resolviendo nada. Hay aficionados que han empezado a añorar hasta a Morata.

La segunda parte comenzó para el Cholo en el minuto 60. Y eso que antes había acumulado dos uy, uy, uy con un disparo de Hermoso y con una falta botada por De Paul buscando la cabeza de Kondogbia y Felipe que obligó a Laguardia a sacarla bajo palos. Dos uy, uy, uy que no asustaron a Calleja, que ni se escondió ni dio pasos atrás. Sus hombres tan bien plantados como hasta el momento. Fue entonces cuando Simeone miró a sus espalda y dio la orden a cuatro hombres en chándal para cambiar el cuadro ante sus ojos. La segunda parte comenzaba para el Atleti. Entraban Correa, Cunha, Lodi y Herrera casi a la vez. Salían Trippier, Kondogbia, Carrasco y Hermoso. El Cholo llenaba la hierba de delanteros, cuatro, aunque sólo pinchara con dos (Cunha y Correa). Se lanzó el Atleti sobre el área de Pacheco como si fuese Marina D’Or, ciudad de vacaciones. Comandaba Correa, que tiene todo lo que le falta a Griezmann. Chispa, desequilibrio, deshecha la tela de araña entre sus giros.

Rota la barrera, el partido se aceleró. El Atleti se introducía en la zona Vrsaljko, en el campo los últimos quince minutos para llover con centros laterales sobre el portero rival. El Alavés a la contra y casi jugando con un hombre más: Felipe, horroso, endeble como el candado de ganchito del meme. Pina desperdició una pelota franca para fusilar a Oblak desde el punto de penalti. Pero ni hacía falta. El campeón hace ya varios partidos que ha anochecido. Que no se encuentra. Fundido en el empeño de encajar a Griezmann. Y de mal en peor.

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