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» Acaso Imprudente Precipitación Del Señor Antona «

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Ene 24, 2022

Da gusto reencontarse con el señor Antona Gómez, exdiputado en el Parlamento de Canarias, ex presidente del Partido Popular en las ínsulas y hoy secretario nacional de Política Autonómica y portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en el Senado. Vista la imposibilidad de lograr la presidencia del Gobierno canario fue invitado a clausurar sus campamentos de invierno y probó suerte en la capital del reino a cambio, eso sí, del sepulcral silencio fuera de los muros senatoriales, que para evitar tentaciones le concedieron la portavocía adjunta.

Pero al hombre, de cuando en cuando, la efervescencia juvenil y el republicanismo le juegan malas pasadas y sale al terrero como puntal vocacional para mañas de agarre, viradillas, cangos, pardeleras… Un claro ejemplo fue llamar pollaboba -lo será o no en mayor o menor intensidad psíquico-mental según la disposición anímica del hablante- al ministro de Consumo, señor Garzón, tras sus impactantes declaraciones al periódico inglés The Guardian sobre el sector ganadero y las macrogranjas.

Pero al hombre, de cuando en cuando, la efervescencia juvenil y el republicanismo le juegan malas pasadas y sale al terrero como puntal

Y digo “lo será o no” por razones puramente lingüísticas, en este caso de significados. Desconozco, claro, qué entiende el señor Antona por la voz pollaboba. Pero su insistente mutismo desde tal iluminada calificación me hace sospechar, suponer e intuir que se refiere a cualquiera de los dos recogidos en el Diccionario básico de canarismos, obra editada por la Academia Canaria de la Lengua. Tal monumento léxico la define como ‘Persona imbécil, cretino’.

Como apunto más arriba, he dejado pasar un tiempo prudencial por ver si el señor Antona matizaba, precisaba, razonaba. Pero vista su pachorrienta mudez me considero invitado para hacer ciertas precisiones en torno a la aparentemente grosera palabrota, acaso pecado venial. (El Diccionario la consideraría “malsonante” como al pronominal emputarse, presente en Canarias y países americanos.)

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Y digo “aparentemente” pues muchos comentarios leídos insinúan jocosa característica peneal del señor ministro cuando, en realidad, el vocablo nada tiene que ver con el mundo del pansexualismo freudiano sino, más bien, con las células grises del sujeto a quien se refiera. (Permítame su señoría una matización: el término no es exclusivo de La Palma. También lo usábamos en mis guanartemiles tierras de nascencia tiempo ha -mucho ha- pero sin tal anatómica especificación, pues alguna jóvena también lo era.)

Porque ahí está la madre de la baifa. Es imbécil -médicamente hablando- ‘Quien padece retraso mental moderado’. Y actúa como cretina la persona ‘Que padece cretinismo’, es decir, ‘Enfermedad caracterizada por un peculiar retraso de la inteligencia, acompañado, por lo común, de defectos del desarrollo orgánico’.

Por tanto, podríamos llegar a un hipotético planteamiento calibrado lo anterior: ¿pecó por exceso el señor Antona -acaso influencia de su Gran Jefe, quizás una sutil manera de caerle bien- al tratar al señor ministro como pollaboba con el supuesto significado de ‘imbécil, cretino’?

Así, cabría usar tal palabrota para referirnos a unas declaraciones suyas –urbi et orbi– allá por la calenda de abril del año del Señor del dos mil y catorce.

Refiérase el señor Antona a la imbecilidad o al cretinismo, me parece algo imprudente por su parte. Y me trae a la memoria -¡los sabios humanistas clásicos!- un fragmento latino de 4º de Bachillerato: Peras imposuit Iuppiter nobis duas […], es decir, ‘Júpiter nos puso dos alforjas’, una delante, con los vicios ajenos; otra detrás, con los vicios propios. (Añada usted, estimado lector, la pertinente conclusión a la fábula de Fedro.)

Así, cabría usar tal palabrota para referirnos a unas declaraciones suyas –urbi et orbi– allá por la calenda de abril del año del Señor del dos mil y catorce. El señor Antona, presidente del Grupo Parlamentario Popular en Tenerife y también consejero del Cabildo Insular de La Palma, se refirió a las corridas de toros con espíritu patrio e invencible arrojo. Así, profirió ante los mortales las casi divinas palabras de imperial esencia: “Se trata de una fiesta nacional”.

Anonadome su juvenil e ingenua señoría, vive dios, por dos razones. Una: matar a un toro en una corrida tras haberle minado su fortaleza física con lanzas y banderillas no tiene nada que ver con la Patria. Dos: si tal como defendió casi ocho años atrás (“el toreo es fiesta nacional”), ¿los canarios estamos al margen de la nación española? A fin de cuentas tal actividad es absolutamente ajena a nuestra cultura.

Anonadome su juvenil e ingenua señoría, vive dios, por dos razones. Una: matar a un toro en una corrida tras haberle minado su fortaleza física con lanzas y banderillas no tiene nada que ver con la Patria. Dos: si tal como defendió casi ocho años atrás (“el toreo es fiesta nacional”), ¿los canarios estamos al margen de la nación española?

Ante la identificación tauromática alguien pudo haber echado mano a la palabrota con alguno de los significados -concomitantes- fichados en el diccionario de la Academia Canaria. Pero nadie, absolutamente ningún canario la escribió por excesivamente exagerada, insultante. Ni tan siquiera, estimado lector, la voz pollaburro (‘Persona torpe e ignorante’) archivada por los doctores Corrales y Corbella (Fuerteventura, Gran Canaria) en su Diccionario ejemplificado de canarismos y, tres años antes, por el doctor Morera (Diccionario histórico – etimológico del habla canaria): ‘1. Cohombro [animal] de mar’. 2. ‘Persona tonta, ignorante’.

Entre el día del aparente partigazo – batacazo (es pura imagen, claro) y este artículo han pasado dos semanas. Por tanto, reitero, tiempo ha tenido para decidir el exacto significado (¿’cretino’ / ‘tonto’?) de la palabra. Pudo haber entrado en una biblioteca (sospecho que sus estanterías no guardan los diccionarios nombrados) para investigar, informarse y pregonar la necesaria precisión, pues algunos solo registran el doble significado de ‘bobo, tonto’, términos familiares, de menor impacto que ‘cretino’. (Ambos vienen a ser algo así como los canarismos sanaca, singuanguo o el antillano guanajo.)

Así pues, los pueblos se definen por lo que son, estimado señor Antona. Pero también por lo que no son.

Más: habría descubierto que también el adjetivo apollabobado se refiere a persona atontada o simple. Lo usó, por ejemplo, un periodista (Diario de Avisos) para referirse a la capital santacrucera: “Santa Cruz no está dormida. Está apollabobada”. Igual significado le da el escritor José Luis Correa (Tango): “No estaba en sus manos hablar de sus contactos y pollabobadas de esas”.

Así pues, los pueblos se definen por lo que son, estimado señor Antona. Pero también por lo que no son. Y lo nacional no son las corridas de toros. Lo son la paloma, la bandera… pues se trata de elementos simbólicos, representaciones materiales de algo conceptual -la Paz, la Patria-. Y como añora los canarismos, le habría valido otro menos llamativo, jocoso, coñón, equívoco: por ejemplo, tolete. Hubiera evitado el correspondiente adjetivo.

Nicolás Guerra Aguiar

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