» Crónica » R.C.D. De La Coruña 2 U.D. Las Palmas 1 » El Deportivo pone la sexta » Por Tojimo

Los coruñeses vuelan: seis victorias seguidas. Sabin Merino, cuarto gol seguido, y Bóveda, firmaron el triunfo. Las Palmas entra en crisis: 3 puntos de 18. El VAR, estropeado.

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El Deportivo marcha como una locomotora sin frenos hacia la salvación. Sexta victoria consecutiva de los coruñeses ante un Las Palmas que tuvo tanto balón como tan poco peligro fue capaz de crear. De hecho, los tres goles fueron blanquiazules porque en el 1-1 fue Somma el que superó a Dani Giménez en un mal despeje. Todo, en un Riazor abarrotado que ya tiene nuevo ídolo: Sabin Merino. El delantero vasco, llegado en el mercado invernal, convierte en oro casi todo lo que toca: cuatro goles en cuatro partidos. Euforia a los lomos de un Fernando Vázquez que ha resucitado a un equipo que parecía muerto. Todo felicidad, que contrasta con un Las Palmas cuya racha también es de seis partidos, pero sin ganar. Dura trayectoria en una tarde en la que el VAR se estropeó y tuvo que ser controlado desde Madrid. Visto lo visto horas antes en el Extremadura-Lugo, casi mejor.

Ambientazo y VAR al margen la primera novedad del partido fue la defensa de cinco con la que salió Mel. Recurso ante las bajas, que además le dio el control y el peligro con un Rubén Castro muy incisivo. Todo muy bien, pero de poco vale cuando enfrente hay un delantero tocado por la varita de los dioses llamado Sabin Merino. Falta medida de Aketxe al primer palo, cabezazo del punta vasco y Valles se la traga entre las piernas. Cuarto gol en su cuarto partido de blanquiazul para superar el mismísimo arranque de Bebeto. Palabras mayores. La cosa no le gustó nada a Mel, que a la media hora sacó a Eric Curbelo y cambió el sistema para meter a Nárváez y su máscara. Defensa por delantero. Mensaje claro a sus jugadores, que dominaban el ritmo pero sin hacer daño real a pesar de las dudas locales con el balón.

El segundo acto lo comenzó igual que el primero: balón para los canarios con Pedri de faro ante un Depor replegado y rocoso esperando su momento, pero con problemas en la salida de balón. Minuto a minuto el partido pasó a ser un monólogo amarillo al que le faltaba el último pase.

Y en un minuto la monotonía se rompió. Latigazo de Tana desde muy lejos que obligó a Dani Giménez a trabajar. Jugadón de Gaku Shibasaki para dejarle un gol casi hecho que Sabin Merino perdonó. Y de ahí al infortunio, con un despeje fácil de Somma que se fue como un misil raso a la portería de Dani Giménez. Y acto seguido, Sabin Merino pidiendo el cambio por molestias. Golpe tras golpe para el Depor y 25 minutos por delante.

Claro que esto de los infortunios va muchas veces por barrios. A un cuarto de hora del final, centro de Mollejo y De la Bella se resbala cuando iba a despejar. Bóveda, solo, cabecea centrado pero las manos de Valles se doblan como plastilina. 2-1 y estallido de euforia en Riazor. Y además, el balón de Mollejo pudo salir, pero con el VAR de vacaciones…

 

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 Los canarios acusaron más el golpe porque desde ese momento hasta el final el Depor ya no volvió a sufrir para vivir al final del partido una fiesta total en un Riazor que ya sueña con milagros todavía mayores que salvarse.