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” Demuestra Alcalde Valsequillero ” Como esta …. ” Asi No ……. ” Por Juan Antonio Ojeda Muñoz “

Cuando un cargo público como es el alcalde se dirige a un ciudadano en un espacio público, como puede ser un bar, para rebatirle o recriminarle por una opinión de carácter política realizada desde las más estricta libertad de expresión, me parece que no es una situación correcta y que atenta contra las formas. Máxime cuando los argumentos que se exhiben se realizan desde una posición de enfado llegando casi a la soberbia cuando no se le da la razón en lo que argumenta.

Exponerse públicamente de esa forma deja en mal lugar a la institución que representa y a la persona, porque para discrepancias de este calibre es más propio un encuentro y debate en un espacio más recogido. Evidentemente, cuando se pierde la objetividad porque se está en la creencia de poseer la verdad absoluta es difícil llegar a puntos de entendimiento, toda vez que los hechos reflejan por sí mismo que las cosas no funcionan, pero no se quiere reconocer porque resta políticamente.

Todo viene a colación de las obras de la Plaza de Tifaritti, en la cual, aún estando sin recepcionar, se están realizando actos de cara a la Fiesta de San Miguel. Eso es un riesgo que se deja de lado, máxime cuando las obras se han realizado a las carreras y existen determinadas deficiencias que no se han podido controlar por las prisas.

El desafuero del alcalde ha venido motivado por uno de mis comentarios en las redes sociales dónde indicaba que los cantos desnivelados de las baldosas colocadas en la plaza habían provocado un daño, mínimo, pero que no tenía que haber ocurrido. Se defendía diciéndome que en cualquier obra el piso tiene resaltes y en base a ello me acusó de están inventándome las cosas y que en absoluto las obras se habían realizado a todo correr, que eran mentiras mías. A ello le respondí que el estado del pavimento era inadmisible en una obra nueva y que si hubiese realizado un sondeo entre los vecinos no vendría con tales acusaciones. Los trabajos en Tifaritti se han llevado a cabo con los suficientes espectadores que día tras día han valorado cómo se han realizado las obras y cuestionando sin reparos tantas prisas y que no era el momento para llevarlas a cabo con las fiestas tan cercanas. Además, muchos de esos vecinos dudaban que el resultado final de lo ejecutado fuera el adecuado y que seguro más de un fallo se iban a encontrar.

Viendo mi planteamiento y que no le daba la razón su exaltación iba a más amenazándome con una de sus frases: “No voy a permitir que…” Pues no sé cómo lo va a evitar, mientras no se falte al respeto, se insulte o se atente contra la dignidad, difícil lo va a tener, porque los ciudadanos tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, tanto sea en sentido positivo como negativo. El que gobierna no se puede quedar solo con los agradecimientos y felicitaciones, está expuesto a las críticas ya que ostenta un cargo público que gestiona los recursos del pueblo, el dinero de todos, y tiene que aceptar tanto una cosa como la otra.

Que, por cierto, se olvida el gallo de cuando fue pollo y desde la oposición arremetía contra el gobierno de A.V. con total saña intentando desprestigiar sin más, con falsas acusaciones y denuncias, que una vez se demostraba que no eran reales o la justicia sentenciaba desfavorablemente para sus interés, se hacía el loco porque lo que buscaba era inventarse situaciones que fueran desgastando a quienes mandaban en ese momento. Ni siquiera ha mostrado cierto grado de honestidad para pedir disculpas por todos esos montajes que realizaron.

Por tanto, llegar a la situación que creó por diferencia de opiniones, con testigos que no venían al caso estaba fuera de lugar y tenía que haber guardado las formas. Por supuesto, ningún ciudadano de a pie se puede ni debe someter a un avasallamiento verbal público por discrepancias. Si se hace, el tono debe ser adecuado y al igual que se habla se debe aprender a escuchar y si no se llega a puntos de encuentro, pues ahí se acaba el asunto.

Intentar imponer su criterio porque es quien manda está de más. Así que le aconsejo señor alcalde que sea más comedido y si tiene que dilucidar cualquier diferencia con una persona lo haga de forma más relajada y en espacio más conveniente. Y, acepte las críticas porque en la raíz de las mismas se encuentra el margen de mejora de su gestión.

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