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” Agaete ” Retrato de Agaete ” una visión de la Villa a través de la fotografía “

Con el título Retrato de Agaete, la Casa de la Cultura de la Villa de Agaete inaugurará desde este sábado 28 de julio a partir de las 22.00 horas y hasta el 22 de agosto, la exposición colectiva fotográfica, cuyos protagonistas son el paisaje y el paisanaje de Agaete. Después de haber recorrido con sus cámaras el municipio, los profesionales de la fotografía participantes ofrecen en su conjunto unas magníficas imágenes técnicas y artísticamente cautivadoras.

Organizada por el Ayuntamiento de Agaete, a través de la Concejalía de Fiestas que dirige Isabel del Rosario, y coordinada por el fotógrafo agaetense Cristóbal García, en esta colectiva están citados profesionales de la talla de Tato Gonçalves, Saro Acosta, Felipe Molina, Magec Fotografía, Nacho González Oramas, Carmen Acosta, Marcos Bolaños, Mónica Rodríguez, Alberto Espiñeira, Lorena J. Ossorio, Juan del Pino, Sonia Rosario, Alfredo Betancor y Elena Rodríguez.

Siete mujeres y hombres que contagian el gusto por la fotografía con su profesionalidad, buen hacer y voluntariado, animando con ello a personas de cualquier edad a romper las barreras técnicas que supone el manejo de la cámara y mirar de otra manera la realidad cotidiana.

La concejala de Fiestas, Isabel del Rosario, ha reconocido que “era una apuesta el introducir el arte de la fotografía en la exposición inaugural que tradicionalmente abre a continuación del pregón y este año lo hemos conseguido”.

Muchos años han pasado desde que en 1857, la Reina Victoria de Inglaterra adquiriera uno de sus retratos al fotógrafo sueco Óscar Gustav Rejlander, criticado previamente por ser un desnudo. Fue tal la trascendencia del hecho que a Rejlander le consideraron uno de los pioneros de la fotografía artística.

También han pasado muchos años- más de sesenta-, desde que hicieran su aparición en Agaete, con motivo de las Fiestas de las Nieves, los fotógrafos ambulantes conocidos como ‘minuteros’, con su trípode, caja negra y un telón con un paisaje de fondo y que con la colaboración de las buenas vecinas que les prestaban un sillón, una repisa y hasta unas macetas con plantas, formaban su estudio callejero.

Menos años han pasado desde que la compañía americana lanzara su Kodak nº1 acompañada del eslogan ‘Usted apriete el botón, nosotros hacemos el resto’, pero nunca la fotografía había sido tan asequible como en el presente, donde la inmensa mayoría de la ciudadanía lleva una cámara fotográfica incorporada al teléfono móvil que, además de hacer fotos, es un laboratorio ambulante capaz de contribuir en el proceso creativo, liberando a los creadores del tedio que antes suponía llegar a la culminación del proceso de edición.

Desde sus inicios y hasta la actualidad, la fotografía, además de un arte, ha pasado a ser un documento fundamental en el estudio de la evolución del cosmos y de quienes en él habitan, de las transformaciones no tan lejanas de los lugares que habitamos, de confrontaciones entre los intereses económicos por conseguir sus objetivos a cualquier precio, frente a un pueblo apesadumbrado que reacciona ante todo lo que pretende oscurecer la luz que siempre abrazó. La misma luz que es la tinta con la que los fotógrafos escriben sus propios poemas, sus relatos y sus ficciones.

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